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Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile

Jorge Barría Serón

Vida, obra e ideario de un maestro del movimiento obrero y de la historiografía marxista clásica en Chile.

Valdivia, 1929 – Chile, 1983 · Texto de Pablo Artaza

Jorge Barría Serón en su escritorio
Jorge Barría Serón.

I. Orígenes, trayectoria universitaria y primera vocación historiográfica

Jorge Barría Serón nació el 4 de marzo de 1929 en la ciudad de Valdivia. Su formación secundaria transcurrió en las aulas del Instituto Nacional entre 1941 y 1946, un hito inicial que moldeó su apego al espíritu republicano y a la vocación de servicio público. Al ingresar al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, orientó de inmediato sus inquietudes intelectuales hacia el estudio del mundo del trabajo, graduándose como Profesor de Estado en Historia, Geografía, Educación Cívica y Derecho. Su memoria de prueba, titulada Los Movimientos Sociales de 1900-1920, fue merecedora de la Distinción Máxima. Sin dar pausa a su preparación académica, entre 1949 y 1955 cursó estudios en la Escuela de Derecho de la misma casa de estudios, obteniendo el título de Abogado tras defender la tesis Los Movimientos sociales de 1910-1926.

En esta etapa inicial de su carrera intelectual confluyeron tanto la solidez metodológica como una marcada sensibilidad social y durante este período reconoció explícitamente como su maestro al historiador Julio César Jobet, con quien compartiría filas en la misma corriente dentro de la disciplina, y de quien recibió las herramientas fundamentales para complejizar y enriquecer la historiografía chilena desde la perspectiva de las luchas populares. La personalidad de Barría complementaba esta rigurosidad académica con un rasgo humano singular: la semblanza trazada por Pedro Godoy lo retrata como un “criollo genuino” y un “docente de raza”, dotado de un nacionalismo “propio de la clase media hecho de disciplinada laboriosidad y de práctica de virtudes republicanas”.

II. Desarrollos en INSORA, docencia universitaria y extensión sindical

El año 1956 marcó un punto de inflexión en su especialización profesional al ser beneficiado con una beca del Instituto de Asuntos Internacionales (AID) para perfeccionarse en Relaciones Industriales en los Estados Unidos. A su regreso, en 1960, se incorporó como profesor e investigador al área de Relaciones Industriales del Instituto de Organización y Administración (INSORA), perteneciente al Departamento de Relaciones del Trabajo (DERTO) de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile. En dicha unidad académica ejerció una intensa labor docente dictando la cátedra de Historia y administración sindical (1961-1964), diversos cursos de Relaciones Industriales a lo largo de las décadas de 1960 y 1970, y la asignatura de Relaciones Laborales en el Programa de Graduados de Administración entre 1974 y 1976.

Su compromiso con la enseñanza superior se desplegó simultáneamente en las dos universidades públicas de mayor tradición en el país. Entre 1965 y 1973 dictó Historia de América y Chile en la Facultad de Educación de la Universidad Técnica del Estado (UTE), así como la cátedra de Derecho del Trabajo en la Escuela de Contadores Auditores de la misma institución. Esta vocación formadora no se circunscribió a las aulas universitarias, ya que desde 1958 y hasta sus últimos días impartió centenares de cursos de extensión sindical en las Escuelas de Temporada de la Universidad de Chile, el Instituto de Administración y la Vicaría Pastoral Obrera, poniendo sus conocimientos legales e históricos al servicio directo de las organizaciones de trabajadores. Asimismo, desde 1960 ejerció consultorías en Derecho Laboral y desde 1970 se desempeñó como asesor legal de la Asociación de la Pequeña y Mediana Industria (AMPICH).

Esta prolífica trayectoria institucional sufrió el embate directo de la represión política tras el golpe de Estado de 1973, en que el régimen cívico militar lo exoneró de sus labores en la Universidad Técnica del Estado. Posteriormente, en 1977, se vio forzado a solicitar su jubilación anticipada en la Universidad de Chile ante la amenaza explícita de ser exonerado.

III. Prolijidad historiográfica y proyección internacional

La labor investigativa de Jorge Barría Serón se distinguió por una profusión y prolijidad metodológica que ayudaron a transformar la historiografía social en Chile. Sumado a sus importantísimos textos consistentes en sus tesis de grado (Historia y Derecho), durante su permanencia en INSORA y DERTO sacó a la luz monografías fundamentales para comprender la dinámica del mundo laboral, entre las que sobresalen La trayectoria y estructura del movimiento sindical chileno (1963), Las relaciones colectivas de trabajo en Chile (1967), Breve historia del sindicalismo en Chile (1967), El caso de la industria del cuero y el calzado (1967), Temas Laborales (1969) y Los sindicatos en la gran minería del cobre (1971).

A esta producción de carácter técnico y sociológico sumó obras historiográficas de gran aliento que sistematizaron la memoria obrera nacional: Movimiento obrero en Chile. Síntesis histórico-social (publicado por la UTE en 1971), Historia de la CUT (Prensa Latinoamericana, 1971), Chile siglo 20. Ensayo histórico social (Prensa Latinoamericana, 1973) y su valiosa participación como co-investigador en las Obras selectas de Luis Emilio Recabarren (Editorial Quimantú, 1972). Pese a la persecución política y el marginamiento universitario, dio a conocer en 1978 su obra Sindicalismo. Fuerza social chilena.

El rigor de sus investigaciones le valió un amplio reconocimiento en los circuitos académicos internacionales. Entre 1968 y 1971 fue miembro activo de la Commission d’Histoire des Mouvements Sociaux et des Structures Sociales de París. Asimismo, entre 1968 y 1973 integró tanto el Instituto de Historia Social de Ámsterdam como la Asociación Internacional de Relaciones del Trabajo con sede en Ginebra, posicionando los estudios laborales chilenos en los principales centros europeos de historia social.

IV. Militancia política, legado republicano

En el terreno político, militó en el Partido Socialista de Chile desde su temprana juventud hasta el día de su muerte, manteniendo una destacada participación, incluso en los momentos de mayor peligro durante la dictadura. Tanto Belarmino Elgueta como Pedro Godoy coinciden en destacar su temple ético (guiado por un espíritu fraternal) y su concepción ideológica, que le permitieron ser un socialista democrático, humanista, patriótico y profundamente adverso a cualquier tentación totalitaria o colonialismo ideológico.

En sus últimos años de vida, mientras enfrentaba una grave enfermedad, recibió diversas demostraciones de afecto por parte de sus compañeros de causa. El 10 de abril de 1983, en el marco de un seminario sindical socialista realizado en Chile con asistencia de diversos sectores sindicales, los delegados aprobaron por unanimidad un voto de homenaje a su persona. Un mes más tarde, en mayo de 1983, el Boletín Exterior del Partido Socialista (CNR) destacó sus valiosos aportes a la lucha del movimiento sindical chileno, expresando el deseo unánime de su pronta recuperación. De igual modo, su inquietud por el debate intelectual en dictadura lo llevó a participar en 1981 como cofundador del Centro de Estudios Chilenos (CEDECh).

En el ámbito personal, estuvo casado con Myriam Jara Castro, con quien formó un hogar y tuvo cuatro hijos. Jorge Barría Serón falleció en Chile el 1 de junio de 1983, a los 54 años de edad. Su prematura partida causó un hondo duelo en la intelectualidad y en el sindicalismo chileno, provocando muestras de pesar tanto en el interior del país como entre sus compañeros en el exilio, quienes reconocieron en su figura a un maestro insustituible de la historia y de las causas sociales populares.

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